Ezequiel Romero

La revolución sin sangre

Desde el principio de los tiempos
el poder se ha disfrazado.
Con coronas, votos, o palos,
el pueblo ha de acatar cual ganado.

Es que, poco había para elegir
Eran las cartas que nos habían tocado
Jugamos con reglas de otros
Y el resultado estaba arreglado

Quizás nos equivocamos,
Tal vez no debimos hacernos a un costado
Pero quién luchará por la libertad,
si ésta es de segunda mano.

Entonces nació algo que no esperaban,
La conexión definitiva, sin importar lenguaje o distancias
Una cadena que de infinitas conexiones,
Y poder recorrerlas como por arte de magia

El tiempo se convirtió en instante,
Kilómetros irrelevantes,
La riqueza dejó de ser sólo el oro
Y sería el pueblo el determinante

Los dueños del mundo mirarán aterrados
Como sus súbditos deciden que es lo importante
Resignificando que es lo que tiene valor,
La única revolución sin sangre.